¿Necesitas un plan de higiene?
Depende de dónde trabajes. En España, las reglas higiénico-sanitarias para estos negocios cambian según la comunidad autónoma y el municipio, y la Ley General de Sanidad (art. 42.3) encarga a los ayuntamientos el control sanitario de peluquerías y centros de higiene personal. Un ejemplo: en la Comunidad de Madrid, el Decreto 35/2005 exige a los estudios de tatuaje, micropigmentación y piercing disponer de procedimientos de desinfección de superficies y describir sus métodos de esterilización y desinfección para inscribirse en el registro regional. Qué se aplica a tu negocio te lo dicen tu ayuntamiento o la consejería de sanidad de tu comunidad.
Qué debe incluir
Como las normas cambian de una comunidad a otra, la plantilla recoge lo básico de cualquier plan de higiene: manos, limpieza y desinfección, esterilización, cura de heridas y el suministro, la eliminación y el almacenamiento del material, siempre con quién se encarga. Si la norma de tu comunidad o de tu municipio pide algo más, añádelo. Productos, concentraciones y tiempos de actuación los copias de las indicaciones del fabricante.
Colgarlo, revisarlo, explicarlo al equipo
Un plan solo sirve si el equipo lo conoce. Cuélgalo donde todos lo vean, explícaselo a cada persona antes de que empiece a trabajar y revísalo al menos una vez al año, y siempre que cambie un producto, un aparato o un tratamiento. Si la inspección sanitaria te lo pide, lo tienes a mano. La línea al pie del plan deja constancia de cuándo lo hiciste por última vez. Nuestro artículo sobre la higiene en la peluquería explica cómo asignar cada tarea a un momento concreto (después de cada cliente, al final de cada turno, una vez por semana) para que el plan aguante también un sábado con el salón lleno.
Contenido revisado el 25/09/2026