Dónde va la lista de precios
En España, la ley estatal fija el principio: antes de quedar vinculado por un contrato, el cliente tiene que conocer de forma clara el precio total, con todos los impuestos (Real Decreto Legislativo 1/2007, art. 60), y quien fija de antemano el precio de un tipo de servicio tiene que poner a su disposición el precio completo, impuestos incluidos, por ejemplo en el lugar donde presta el servicio (Ley 17/2009, art. 22). Cómo se exhibe en el local lo concretan las leyes de consumo de las comunidades autónomas. En la Comunidad de Madrid, los precios de los servicios se exponen en el establecimiento con carteles perfectamente visibles y legibles, o por escrito en el lugar donde se presta el servicio, con la relación de servicios, el precio de cada uno y los suplementos (Ley 11/1998, art. 14.2). En Cataluña, el precio completo se comunica con un letrero visible en el establecimiento o con una tarifa o un folleto de precios (Código de consumo, art. 251-3.1). En otras comunidades, consulta su normativa de consumo o la oficina municipal de información al consumidor. Una lista a la vista en el mostrador y, si tienes escaparate, otra en él es la forma más sencilla de hacerlo, y la opción de letra grande está pensada para que se lea desde la calle. Nuestra guía sobre la lista de precios obligatoria en la peluquería cubre el resto, del IVA a la página de reservas y los productos de la estantería.
Precios finales y precios «desde» que se sostienen
Toda oferta que permita decidir la contratación tiene que dar el precio final completo, impuestos incluidos, desglosando en su caso los incrementos y los gastos adicionales (Real Decreto Legislativo 1/2007, art. 20.1.c). Así que una lista pensada para particulares lleva los precios con los impuestos incluidos, y un suplemento que paga todo el mundo va dentro de la cifra. Cuando, por la naturaleza del servicio, el precio no puede fijarse con exactitud, la misma norma pide informar de la base de cálculo que permita comprobarlo. En Madrid, la información de precios incluye los suplementos por operaciones complementarias o especiales (Ley 11/1998, art. 14.2); en Cataluña, los recargos y suplementos se comunican con una lista de precios o con un presupuesto previo por escrito (Código de consumo, art. 251-7.1). Por eso la línea que explica tus precios «desde» aparece en cabeza de la lista, al tamaño de los precios, en cuanto marcas uno. Haz que cada precio «desde» sea uno que alguien pueda reservar de verdad.
Antes de que un precio entre en la lista
Un precio en el escaparate es el precio que la clientela espera pagar, así que calcúlalo antes de imprimirlo: a partir de lo que cuesta una hora en tu sillón, el tiempo que lleva el servicio y el producto que gasta. Y nombra los servicios por el trabajo, no por quien lo recibe. «Corte, pelo corto» y «corte, pelo largo» dicen de qué depende el precio, mientras que una lista con precios de señora y de caballero invita a preguntar por qué el mismo trabajo le cuesta más a uno de los dos. La calculadora de precios para peluquerías hace esa cuenta contigo, para cada tipo de negocio.
Contenido revisado el 26/09/2026