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Un salón de uñas puede empezar con un local pequeño y pocas mesas, pero trabaja cada día con productos químicos, polvo de limado e instrumental que toca la piel, y vive de personas que vuelven cada pocas semanas a rellenar. Esas tres cosas marcan lo que tienes que resolver antes de abrir en España.
El recorrido es el de cualquier negocio de imagen personal, con los acentos de este oficio: qué formación acredita la manicura y las uñas artificiales, qué trámites haces y ante quién, qué cambió en los geles con la prohibición del TPO, cómo se organiza la higiene del instrumental, cómo se calcula el precio de un set y de un relleno, y cómo se llena una agenda que funciona por ciclos.
Las referencias son españolas y europeas y se comprobaron en septiembre de 2026 en fuentes oficiales.
1. Formación y requisitos para trabajar con uñas
Hacer manicura, pedicura estética o uñas artificiales no exige en España un título oficial: ninguna profesión de este ámbito figura entre las profesiones reguladas que España ha notificado a la Comisión Europea. Lo que existe es una cualificación oficial muy precisa, la IMP121_2 «Cuidados estéticos de manos y pies», que incluye manicuras y pedicuras, uñas artificiales y decoración sobre uña natural y artificial, y el certificado de profesionalidad IMPP0108, del mismo nombre y de nivel 2, con ocupaciones como manicura o especialista en uñas artificiales.
Que no haya título obligatorio no significa que no haya control. Los ayuntamientos inspeccionan los establecimientos de estética, y algunas ordenanzas piden al personal cualificación sobre las técnicas que aplica, como hace la de salubridad de la ciudad de Madrid en su artículo 97.c. Esa misma ordenanza permite a una peluquería ofrecer manicura, pedicura y esculpido de uñas como actividades adicionales (art. 76.2.a), algo a tener en cuenta si piensas empezar con una mesa dentro de un salón existente.
Hay una frontera clara: tratar afecciones o deformidades de los pies es trabajo del podólogo, una profesión sanitaria (Ley 44/2003, art. 7.2.d). Mantén tu carta en lo estético y deriva lo demás.
En un salón de uñas, el producto que ya no puedes usar es un problema que empieza en la estantería, no en la mesa.
2. Trámites: ayuntamiento, Hacienda, Seguridad Social y convenio
El grupo 972 del IAE, «Salones de peluquería e institutos de belleza», figura en el anexo de la Ley 12/2012. Si tu actividad encaja ahí y el local no supera 750 metros cuadrados útiles de exposición y venta, el ayuntamiento no puede exigirte licencia previa de actividad: basta una declaración responsable o una comunicación previa, y el control llega después. Confirma el encaje de tu actividad y el uso del local antes de comprometerte con un alquiler.
En Hacienda, el alta con el modelo 036 va antes del primer servicio; el modelo 037 dejó de existir el 3 de febrero de 2025. El epígrafe lo eliges en ese alta: el 972.2 corresponde a «Salones e institutos de belleza y gabinetes de estética». Si dudas de que tu salón encaje, confírmalo con la Agencia Tributaria o tu asesoría, porque de ello depende, por ejemplo, que puedas tributar por módulos: la orden de 2026 incluye el 972.2. Tus servicios llevan el 21 % de IVA. En el País Vasco y Navarra, lo fiscal va a la hacienda foral.
Para la Seguridad Social, alta electrónica en el RETA antes de empezar, y no antes de 60 días, cotizando por rendimientos netos. Si es tu primera alta o hace dos años que no estás de alta, la ley pide solicitar la cuota reducida de doce meses en el momento del alta. Un Punto de Atención al Emprendimiento tramita contigo el alta como autónomo sin coste, mediante CIRCE, si tu comunidad lo tiene disponible.
Si contratas manicuristas, el Convenio colectivo de peluquerías, institutos de belleza y gimnasios incluye expresamente los salones de manicura, pedicura y depilación. Cada alta va antes del primer día, la apertura del centro de trabajo se comunica a la autoridad laboral como tarde en los 30 días siguientes, y la evaluación de riesgos tiene que contemplar los preparados químicos que elijas —monómeros, geles, quitaesmaltes— además del polvo del limado (Ley 31/1995, art. 16).
3. Producto, local e higiene: del TPO al cortacutículas
Desde el 1 de septiembre de 2025, el TPO («Trimethylbenzoyl Diphenylphosphine Oxide» en la lista de ingredientes), un fotoiniciador de geles de uñas, está prohibido en los cosméticos de la UE. Hasta entonces se permitía solo para uso profesional en sistemas de uñas artificiales, hasta un 5 %; el Reglamento (UE) 2025/877 lo pasó al anexo II del Reglamento de cosméticos al clasificarlo como tóxico para la reproducción de categoría 1B. Si heredas o compras stock, revisa la lista de ingredientes de cada gel antes de abrir y pide a tu proveedor que te confirme la composición por escrito.
La higiene la inspecciona el ayuntamiento con su ordenanza o la de tu comunidad. Un buen ejemplo es la de salubridad de la ciudad de Madrid: cortacutículas y demás instrumentos de corte que tocan la piel, higienizados y esterilizados y guardados así hasta el siguiente uso; esterilización con medios que la garanticen y control de sus variables; y ninguna obligación de tener esterilizador si trabajas con material estéril y desechable (art. 90). Añade protectores de un solo uso donde el cuerpo toca el mueble, ventilación adecuada al volumen del local y un registro de limpieza y desinfección con periodicidad, producto y responsable (arts. 81, 85 y 88).
Limas, pulidores y bloques no siempre aguantan la desinfección. Como todo lo que toca a la persona debe estar limpio y desinfectado (art. 90.1), lo que no se pueda desinfectar no vuelve a usarse con otra: se entrega a quien lo usó o se tira. La plantilla de plan de higiene en su versión para salón de uñas trae filas para limas, fresas y aspirador de polvo; adáptala a tus productos.
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4. Costes y precio: sets, rellenos y retiradas
Separa la inversión inicial (mesas con aspiración, lámparas, torno y fresas, sillón de pedicura, esterilizador o material estéril desechable, primer stock de geles, acrílicos, esmaltes y decoración), los costes fijos de cada mes (alquiler, suministros, seguros, cuota de autónomo, gestoría, software, filtros del aspirador) y los consumibles de cada servicio (producto, limas, tips, algodón, quitaesmalte, protectores). Esterilizar o trabajar con desechables es una decisión que cambia a la vez la inversión y el coste de cada cita.
Para el precio, cronometra antes de calcular:
- Coste por hora de mesa: fijos del mes más tu retribución, divididos entre las horas vendidas, descontando limpieza y preparación entre clientes.
- Tiempos reales de cada servicio: set nuevo, relleno a tiempo, relleno tardío, retirada, semipermanente, pedicura. Un relleno que llega tarde ocupa más mesa y debería costar más.
- Material por set: lo que cuesta cada bote dividido entre los sets que de verdad salen de él.
- Nail art por uña o por tiempo, publicado así: si el precio depende del diseño, la ley pide informar de la base de cálculo (Real Decreto Legislativo 1/2007, art. 20.1.c). Encima de todo, el 21 % de IVA.
Cómo traducir esos tiempos en citas realistas y en una carta que no engañe lo explica relleno, nueva aplicación y nail art: planificar citas realistas.
5. Primeros clientes: ciclos de relleno, fichas y recordatorios
Tu perfil de empresa en Google vende con fotos: trabajos propios, bien iluminados y con la forma y la técnica en la descripción. Añade horario real, precios finales y el enlace a tu página de reservas.
En esa página, separa servicios que parecen iguales y no lo son: set nuevo, relleno, retirada con o sin nueva aplicación. Así nadie reserva media hora para un trabajo de hora y media. La confirmación debe llevar la fecha, la hora y el plazo para cancelar, y el recordatorio, la advertencia de que un relleno tardío puede necesitar más tiempo; tienes textos de partida en las plantillas de confirmación y recordatorio de cita. Como el relleno vuelve cada pocas semanas, deja reservado el siguiente al terminar: con citas periódicas, nadie tiene que acordarse de pedir hora.
En la ficha anota forma, largo, color con su referencia, producto usado y cómo reaccionó la piel alrededor de la uña. Una reacción es un dato de salud, que el RGPD solo permite tratar en supuestos concretos, como el consentimiento explícito (art. 9). Para empezar en papel está la plantilla de ficha de cliente para salón de uñas, con campo de consentimiento; qué más conviene guardar lo detalla ficha digital de clientes en uñas.
Hay varios programas para salones de uñas que unen reserva, ficha y recordatorios. Salon Wizard es uno de ellos: página de reservas propia, ficha con notas e historial de citas, citas periódicas para rellenos y avisos automáticos por correo, con SMS opcionales de prepago. No incluye caja ni contabilidad.
Primero, revisa el producto: ni un gel con TPO en la estantería, y la composición de cada proveedor por escrito. Segundo, los trámites: uso del local y declaración responsable en el ayuntamiento, 036 con el epígrafe que te confirme Hacienda y alta en el RETA con la cuota reducida. Tercero, el método: esterilización o desechables decididos, plan de higiene colgado, precios por tiempo real con IVA incluido y el siguiente relleno reservado antes de que la persona salga por la puerta.
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