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Unir reservas online por web, Google e Instagram

Unir reservas online por web, Google e Instagram

7 min de lectura

Reservas online por web, Google e Instagram: cómo cuatro canales se convierten en un solo camino de reserva, y qué significa eso para los mensajes, los horarios y el canal que un día desaparece.

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Casi todos los estudios están visibles en más sitios de los que creen: una web propia, una ficha de empresa en Google, una cuenta de Instagram, quizá una página de Facebook, y además el escaparate, la tarjeta de visita y la factura. Cada uno de esos sitios recibió en algún momento una indicación de cómo se pide cita, y rara vez siguen siendo correctas todas a la vez.

Por eso este artículo no trata de cómo montar un canal más, sino de cómo hacer que los que ya tienes alimenten el mismo recorrido. Eso afecta a cuatro cosas: una dirección que sea la misma en todas partes, un camino que llegue a la cita confirmada sin escalas, una forma de tratar las peticiones que entran como mensaje, y un único sitio donde se mantienen los horarios. Salon Wizard aporta la página de reserva; los canales previos son tuyos y hay que cuidarlos de todos modos.

1. Un enlace, muchos sitios: la dirección de reserva como punto fijo

La decisión más importante de todo este asunto es poco espectacular: existe exactamente una dirección donde se consigue una cita contigo, y todo lo demás remite a ella. Ni un segundo camino, ni un formulario especial para una promoción, ni una ventana aparte para clientes nuevos.

El motivo es el mantenimiento. Cada camino de reserva adicional hay que cuidarlo con cada cambio de precio, cada servicio nuevo, cada cambio de horario. Lo que no se cuida caduca, y un camino de reserva caducado molesta justo a quien ya quería reservar. Una sola dirección, en cambio, sigue siendo correcta porque solo hay que cambiarla en un sitio.

Coloca después esa dirección en todas partes y verifícalo: como botón de cita en la ficha de empresa de Google, como enlace en la biografía de Instagram, en la descripción de tu página de Facebook, en la firma de la confirmación de cita, en la factura, en la tarjeta de visita y como código QR en recepción. Haz una lista de esos sitios y repásala una vez cada seis meses. Es un cuarto de hora de trabajo y evita la forma más común de perder citas: un enlace que no lleva a ninguna parte. La lógica es la misma que en reservas online para peluquerías.

Cuatro canales con cuatro caminos de reserva no son marketing, son cuatro sitios donde algo se queda desactualizado.

2. El camino de la foto de perfil a la cita confirmada

Entre el momento en que alguien mira tu perfil y la cita confirmada hay varios pasos. Cada uno cuesta interesados, y la mayoría de esas pérdidas no ocurre al principio sino justo antes de la meta.

Recorre tú el camino, y hazlo en un móvil ajeno, sin tus sesiones iniciadas. Del perfil al enlace, del enlace a la selección de servicio, de ahí a la de hora, a los datos, a la confirmación. Cuenta los pasos y fíjate en tres puntos: ¿hay que crear una cuenta antes de poder reservar? ¿Están los servicios nombrados de forma que alguien de fuera los entienda? ¿Llega al final una confirmación inmediata, o se queda la persona sin saber nada?

Los campos obligatorios son aquí la palanca más afilada. Todo campo que no sea imprescindible cuesta reservas, y muchos estudios piden datos que luego no usan nunca. Pregúntate en cada campo qué haces con él. Nombre y una forma de contacto los necesitas. Casi todo lo demás puede aclararse en la propia cita, y ahí incluso se responde con más fiabilidad que en un formulario de móvil.

2. El camino de la foto de perfil a la cita confirmada — Unir reservas online por web, Google e Instagram

3. Cuando la petición llega como mensaje en vez de por la reserva

Una parte de tu clientela no usará nunca un formulario de reserva. Escriben un mensaje, por una red social, por mensajería o por correo, y preguntan si queda algo libre el jueves. Eso no es una avería del proceso, es un canal de entrada normal, y merece una regla en lugar de improvisación.

Sin regla ocurre esto: el mensaje llega por la noche, alguien contesta a la mañana siguiente, la clienta responde a mediodía, la cita se apunta a las cuatro de la tarde, y entretanto otra persona ha reservado ese hueco online. De una petición salen cuatro mensajes y una llamada incómoda.

La regla que lo deshace es una única respuesta en lugar de una conversación. Contiene tres partes: una frase amable, dos o tres propuestas concretas sacadas del calendario real, y la dirección de reserva con la indicación de que allí están todos los huecos libres. Guarda ese texto como plantilla, para que todo el equipo lo mande igual. Quien lo sostiene unas semanas ve dos efectos: bajan los mensajes, porque la clientela fija aprende el camino directo, y las peticiones restantes se cierran con un mensaje en vez de con cuatro.

4. Horarios, festivos y vacaciones se mantienen en un solo sitio

Los horarios son el dato que aparece en todos los canales y el que caduca más deprisa. Cada festivo, cada semana de vacaciones, cada formación y cada cierre distinto en verano afecta a tres sitios a la vez, y uno de ellos se olvida.

El enfoque práctico es una jerarquía en vez de una sincronización. La disponibilidad del sistema de reservas es la verdad, porque conoce el calendario; la ficha de empresa de Google recibe el horario general y los horarios especiales de festivos; las redes sociales no reciben ningún horario, solo el enlace. Lo que no anotas en ningún sitio tampoco puede estar mal en ningún sitio.

Para las excepciones ayuda una cita fija en tu propio calendario: una vez por trimestre, apuntar los horarios especiales de los tres meses siguientes, en el sistema de reservas y en la ficha de empresa. Son diez minutos y ahorran las llamadas de quien se planta ante una puerta cerrada. Aprovecha para revisar también los datos que ya no mira nadie: el teléfono antiguo en la descripción de un perfil, la dirección anterior en un directorio sectorial, el aviso de vacaciones del año pasado.

4. Horarios, festivos y vacaciones se mantienen en un solo sitio — Unir reservas online por web, Google e Instagram

5. Qué pasa cuando un canal desaparece

Los canales desaparecen. No a menudo, pero con la frecuencia suficiente para estar preparado. Se bloquea una cuenta, una red cambia sus reglas, un directorio cierra el servicio, un acceso se pierde con una persona que se fue. La pregunta no es si pasará, sino qué seguirá funcionando entonces.

La respuesta depende de qué es tuyo de verdad. Tu dirección de reserva y tu propia web son tuyas. Tu base de clientes con sus formas de contacto es tuya. El perfil en una red ajena no lo es, y sus seguidores tampoco. Si tu único camino hasta una cita pasa por una cuenta ajena, tu agenda cuelga de una decisión que toma otro; es el mismo fondo del debate entre portal de reservas y web propia.

De ahí salen dos precauciones pequeñas que juntas cuestan media hora. Primera: que al menos dos personas tengan acceso a cada cuenta y que el correo asociado pertenezca al negocio y no a una persona. Segunda: mantén la ficha de cliente de forma que puedas llegar a tu clientela sin ninguna red ajena; para los datos personales, el RGPD y la LOPDGDD marcan el encuadre, y en Latinoamérica rigen regímenes propios. Quien tiene esos dos puntos resueltos pierde alcance cuando cae un canal, pero no pierde citas.

Las reservas online por web, Google e Instagram se vuelven manejables en cuanto existe un solo camino de reserva y todos los canales apuntan a él. Después son cuatro costumbres: recorrer el camino tú de vez en cuando, contestar los mensajes con una plantilla, mantener los horarios solo donde corresponde, y llevar los accesos de modo que la caída de un canal no toque el calendario. Es menos trabajo que el estado actual con cuatro caminos a medio cuidar.

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